miércoles, 16 de junio de 2010

Vuvuzela, un dolor de cabeza

Ya tenía previsto escribir algo sobre este curioso "instrumento musical" que hace algún tiempo prolifera en las canchas deportivas, sobre todo en el fútbol, y con más insistencia y en mayor número en Sudáfrica, donde se celebra el Campeonato del Mundo de Fútbol de la FIFA. Digo esto porque no es consecuencia del mal resultado de "la roja" frente a Suiza, que no es más que una consecuencia de lo que casi siempre nos pasa a los españoles, que nos creemos los mejores del mundo y es cuando nos pegan una torta que nos parte la cara.



Pero no es de eso de lo que iba a hablar esta tarde, sino del ruido insoportable que produce la vuvuzela, que en zulú significa algo así como "baño de sonido", Tiene su gracia, porque lo que parece es el zumbido de una abeja, o un elefante barritando, o incluso, como decía ayer mi sobrino, una carrera de Fórmula 1. He leido por ahí que el ruido que produce un avión supersónico está entre los 120 y los 130 decibelios, mientras que el artilugio que nos ocupa produce un ruido de unos 127. Está claro que es casi insoportable por unos segundos, pero imaginad lo que suponen 90 minutos sin parar de escucharlo, porque el de al lado, el de delante, el de detrás, y la mayoría de los seguidores de un estadio no paren de hacer sonar sus vuvuzelas. También leí el otro día que se habían agotado los tapones que vendían para que la gente pudiese ver los partidos amortiguando el sonido. Resulta que los que venden ahora amortiguan 20 decibelios menos y son más caros que los primeros. ¿Nos estamos volviendo locos?


No es la vuvuzela el único artilugio que se puede "disfrutar" en los estadios, sino también las bocinas de aire comprimido que se pueden comprar en cualquier tienda de recambios para el automóvil y que también sirven para destrozar los tímpanos de cualquiera.



Y como en este pais en el que nos ha tocado vivir cogemos todas las costumbres que nos vienen de fuera siempre que sean malas, o al menos no sean las adecuadas, seguramente que a partir de este Mundial de Sudáfrica, en los estadios españoles empezarán a proliferar estos juguetitos destrozadores de tímpanos y de aficiones futboleras. Espero que no, pero estoy temblando...

Y dicho todo esto, y respecto al primer partido de España, una especie de refrán que dice que los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios... Esperemos que tengan razón...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails