"La casa de San Jamás" era una canción de Aguaviva, un lugar fantástico y maravilloso que, hace más de veinte años, mi buen amigo Fernando Díaz -que allá donde esté seguro nos va a leer- convirtió en un maravilloso programa de radio en el que cualquier cosa tenía cabida, humor, poesía, música, cine... Y ahora renace en este blog en el que trataré de contar todo lo que siento, y espero que vosotros hagáis lo mismo. ¡Empecemos!
Era grande la ilusión que teníamos muchos de volver a ver al maestro en directo. Y cuando empezaron a aparecer fechas para la gira y entre ellas los días 19 y 21 de mayo, nos lanzamos a por las entradas. Conseguí las mías en la fila 34, asientos 23 y 25, en la zona de pista, y para el día 21. Después, unos problemas de salud de «el Nano», hicieron que se suspendieran unos cuantos conciertos, entre ellos el mío. Las fechas definitivas para los de Madrid, 20 y 21 de septiembre.
Unas cañas antes de entrar al recinto y un primer disgusto, ya que no se permitían cámaras "profesionales", con lo que tuve que dejar la mía en consigna y contentarme con lo que pudiera hacer la cámara de mi móvil. Pero eso no iba a empañar la noche, en todo caso, no dejaría constancia gráfica del evento. Un rato de espera y casi puntual, tan sólo dos o tres minutos más tarde de la hora prevista, comenzaban a sonar los primeros acordes de "El carrusel del Furo", y los primeros aplausos resonaron por todo el Palacio. Por cierto, que Serrat se disculpó por el retraso, pero no por el retraso puntual de empezar tarde el concierto, sino por el retraso desde mayo a septiembre. Digo esto porque un periodista de El Mundo, en la crónica del concierto del día 20 dijo que la disculpa era por empezar diez minutos tarde. Y no, no era ese el motivo. Después, y tras ver el concierto del 21, llegué a la conclusión de que mucha idea no tenía este hombre. Mandan a cualquiera a cubrir eventos que les vienen grandes.
De forma desordenada, haciendo honor al título del trabajo discográfico y la gira, fueron llenando nuestros oídos temas clásicos como "Mi niñez", "Pueblo blanco", "Cançó de Bressol", "Para la libertad"..., con otros más recientes como "Hoy por ti, mañana por mí". Y lo mejor de este disco y de este concierto es que Serrat ha sabido aceptar que su voz ya no es la que era, y por tanto volvió a grabar las canciones con su voz actual. Puede que sus facultades no sean las de un jovencito, pero su magia siempre está presente, y el respeto del público así lo corrobora. Destacar como siempre el espectacular elenco de músicos, entre los mejores de España, comandados por el gran Ricard Miralles y Josep Más «Kitflus».
Y después de diecisiete de sus éxitos, llegó el momento culminante de la fiesta con la aparición sobre el escenario del primer invitado de la noche. Dani Martín cantó "Señora" con Serrat, y después fue Pasión Vega quien demostró lo grande que es en el dueto de "Es caprichoso el azar". El argentino Abel Pintos, tercer invitado, desgranó "Lucía" junto al maestro. Joaquín Sabina cantó con Serrat "Cuenta conmigo", y la siempre elegante y perfecta Ana Belén le acompaño en "Paraules d'amor". Después todos cantaron "Fiesta" y llegó el momento de los bises. Con las últimas notas de "Bienaventurados" se encendieron las luces y nos volvimos para casa con la idea de que nos había sabido a poco. Y es que dos horas de concierto dan para mucho, pero no para lo que cada uno hubiera querido escuchar.
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