domingo, 27 de noviembre de 2016

"El ADÑ" de Óscar Terol. Un retrato bastante exacto de lo que somos

De vez en cuando uno tiene ganas de pasar un buen rato riendo y es lo que he hecho mientras estaba enfrascado en este libro que resulta, como digo en el título de la entrada, de un retrato bastante exacto del español. Si eres capaz de hacer autocrítica y reírte de ti mismo, no te lo pierdas. Lo pasarás bien.

Autor:

Humorista, guionista, actor, presentador y escritor. Óscar Terol (San Sebastián, 1969) posee una amplia experiencia en televisión, medio en el que ha trabajado en Agitación + IVA, así como en los espacios T9he Barz, Un país de chiste o Made in China.

Su labor como presentador, guionista y actor del programa de humor Vaya semanita, de la autonómica vasca, ETB, le lanzó a la fama tras convertirse en carne de programas de zapping. Qué pasa pues y ¡Vivan los Luviers! completan su trayectoria en televisión.

En el cine ha formado parte del reparto de la comedia Secretos de cocina, mientras que en sus créditos teatrales figuran El jefe de todo esto y A cuestas con Murphy, entre otros montajes.

En su faceta como escritor, es autor de los libros Todos nacemos vascos, Ponga un vasco en su vida, La era del estreñimiento y Técnicas de la mujer vasca para la doma y monta de maridos. Además, cuenta con su propio blog, Se abre el Terol, en Elcorreo.com.

"El ADÑ" es su último libro.

Datos técnicos:

Título: EL ADÑ
Autor: Óscar Terol
Editorial: Círculo de Lectores
Encuadernación: Tapa dura
Dimensiones: 15 x 22
Páginas: 233
Fecha de publicación: 2016
ISBN: 9788467266634
Precio: 17.90 euros

Sinopsis:

«Gracias a que existe un Allí abajo que nos acoge expectante y generoso a los de aquí arriba; y gracias a un miedo a volar que no me quiero curar, ahora que prolifera el low cost, he recorrido España en coche y en tren más veces que un senador con sus viajes de representación. He hecho de la gasolinera mi fonda; del molino de viento, mi gigante particular.Mi obsesión por la observación, hasta el punto de parecer indiscreto, me ha llevado a ser una especie de caja negra ambulante para este accidente geográfico y político que se llama España.»Desde la alegría y el humor, Óscar Terol nos propone un selfie de ese ser humano que habita en la península ibérica, menos Portugal. En este viaje, descubriremos el ADÑ, un juego verbal que sirve para ilustrar las cosas que nos unen, a pesar de que usemos los tópicos para empeñarnos en todo lo contrario. Desde el humor, sin pretender sentar cátedra ni manejar grandes convencimientos, pero con mucho conocimiento de campo, el libro hace un recorrido por el imaginario colectivo que nos convierte en seres afines. Desde la comida al paisaje, el sentido lúdico, las ganas de vivir o el apego a cosas tan etéreas como las tradiciones territoriales. Un retrato desprejuiciado de lo que somos, al hilo de cómo nos comportamos.

Mi opinión:

Me he reído como pocas veces. Hay algunos capítulos que es un no parar desde la primera palabra hasta la última. Y lo mas gracioso de todo, y lo más triste a la vez, es que es la pura verdad. Todos esos estereotipos que vemos en los demás, los tenemos en nosotros mismos. Un libro que no sirve para conocernos mejor, pero sí para recordarnos lo que somos y cómo somos. Y que nadie diga que no tiene nada que ver con lo que se cuenta en este libro, porque mentirá como un bellaco. Leedlo, os va a gustar.

Hay que hablar, por el hecho de lo que he podido leer también en el libro, del dichoso lenguaje no sexista. Hay un momento determinado en el que Terol dice "españoles y españolas". Como parece que no le gusta, y el genérico masculino no quiere utilizarlo por si se le echan encima feministas y políticamente correctos, se repite durante casi todo el libro el uso de "la persona española". Es evidente que el uso del lenguaje no sexista y el desdoblamiento hace que a veces el texto escrito y lo que se dice queden ridículos. Y como el uso del genérico masculino parece que está mal visto, al final tendemos a forzar el lenguaje de manera bastante lamentable. Y en este caso me parece que utilizar "la persona española" es forzar el lenguaje.

Errores, gazapos y otras cosas:

Sólo una cosa que comentar. En la página 117 dice "bajo mi punto de vista". Aunque parece ser que la RAE se inclina por aceptar su uso como con tantas cosas mal dichas, yo entiendo que debe decirse "desde mi punto de vista". Las cosas se observan desde un lugar, no bajo un lugar.

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