No era Fignon santo de la devoción de muchos, confieso que mío tampoco, por su forma de ser y actuar como ciclista, pero los grandes campeones tienen estas cosas, y en muchos casos, la humildad no es precisamente una de las virtudes que les adornan. De todos modos, disfruté con él como con tantos otros y creo que merece el pequeño homenaje que desde aquí le hago. Descanse en paz.
"La casa de San Jamás" era una canción de Aguaviva, un lugar fantástico y maravilloso que, hace más de veinte años, mi buen amigo Fernando Díaz -que allá donde esté seguro nos va a leer- convirtió en un maravilloso programa de radio en el que cualquier cosa tenía cabida, humor, poesía, música, cine... Y ahora renace en este blog en el que trataré de contar todo lo que siento, y espero que vosotros hagáis lo mismo. ¡Empecemos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario